miércoles, 4 de marzo de 2009

La comunicacion.

En el tiempo que llevo de ser taxista, he podido notar la necesidad que tiene el ser humano por comunicar, el deseo de ser escuchado y quizás contar una historia, trozo de su vida que no se atreve a contar a nadie, pero que en este caso por ser una persona anónima, les dan libertad y riendas sueltas a sus pensamientos.
Por lo general la mayoría de las personas tienen algo que contar, y quizás por el echo de ser mujer, les da un poco mas de confianza, así es que escucho de todo tipo de historias, quejas, descontento, sufrimiento, desiluciones etc.
Quizás llevamos dentro esta necesidad de comunicar para aliviar nuestra soledad y nuestros pesares.

1 comentario:

  1. Aquí tienes a una que debió ser taxista aquí en Madrid, todo sea por el consuetudinario "lo que fueron los padres lo serán los hijos" sobre todo en los países donde brilla por su ausencia eso que llaman democracia (aunque me temo que eso que llaman democracia brilla por su ausencia, en tantos aspectos, en todos los países), y en tan pocas ocasiones se rompe, y cuando se rompe, a veces... lo que iba a decirte: aquí tienes una que debió ser taxista en Madrid y le jodieron la vida por meterla a administrativa. Para ser eso, y para lo que me sirvió, mejor continuar con lo consuetudinario: "lo que fueron los padres, lo sean los hijos". Esa maldición. Esa maldición que encima cuando se rompe, es para mal. Como en mi caso. Seguramente el ser taxista me hubiese permitido, lo que no me pude permitir con todas las otras ocupaciones que para "ganar dinero" tuve. Ganar, que ni ganas para vivir, ¡¿cómo para publicar lo que escribes?! No sé qué tal irá al sector del taxi allá en la República Dominicana. ¿Te dará para publicarte en papel, o sea libro, todo cuanto vayas oyendo por tu taxi... Desde luego un confesionario, como bien dices ahí.

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