En el tiempo que llevo de ser taxista, he podido notar la necesidad que tiene el ser humano por comunicar, el deseo de ser escuchado y quizás contar una historia, trozo de su vida que no se atreve a contar a nadie, pero que en este caso por ser una persona anónima, les dan libertad y riendas sueltas a sus pensamientos.
Por lo general la mayoría de las personas tienen algo que contar, y quizás por el echo de ser mujer, les da un poco mas de confianza, así es que escucho de todo tipo de historias, quejas, descontento, sufrimiento, desiluciones etc.
Quizás llevamos dentro esta necesidad de comunicar para aliviar nuestra soledad y nuestros pesares.